La investigación consistió en caracterizar las unidades productivas en función de su nivel de innovación o cambios que han realizado y su influencia con la pobreza, seguridad alimentaria familiar, nutrición de niños menores a 2.5 años y con la diversidad de ingresos de la familia. Se encontraron cuatro grupos de familia según su nivel de innovación, en donde las variables con mayor peso en la formación de los grupos fueron el número de cabras, número de especies vegetales para consumo humano, tamaño familiar y venta de mano de obra como fuente de ingresos.
Durante la IX Reunión del Grupo Técnico de Investigación, Tecnología, Transferencia e Innovación del CAC el 28 de noviembre de los corrientes en la ciudad de Panamá. Para el PDRR la agricultura familiar necesita de nuevos y fortalecidos sistemas locales de innovación que sean especializados para su actividad, esto requiere de una agenda planificada desde los territorios con el fin de atender las demandas de los productores familiares.
El objetivo de esta guía es proponer una metodología para la “evaluación de la sostenibilidad de los sistemas de producción de la agricultura familiar”, a través de “indicadores de sostenibilidad”. Con ellos se busca detectar “puntos críticos” en los sistemas de producción que limitan su sostenibilidad, de forma tal que se pueda iniciar un proceso de elaboración de “estrategias de gestión sostenible” enfocado al fortalecimiento de la agricultura familiar y al desarrollo de los territorios rurales en los que se desenvuelven.
El 5 de mayo de 2018, la Asociación para el Desarrollo Integral del Altiplano se estableció formalmente, y los agricultores de aguacate celebraron. “Hoy, estamos muy contentos de haber consolidado nuestro consorcio de ocho asociaciones de productores de diferentes municipios de Sololá”, explica Don Andrés, líder de la comunidad y agricultor de por vida. “Los agricultores de San Andrés Semetabaj y otras comunidades alrededor del Lago de Atitlán comenzaron a hablar sobre el cultivo de una nueva variedad de aguacate hace algún tiempo.
“Before, people were not really interested” says Lionel Ozorio, president of the ATESCATEL seed cooperative, “but the CDAIS project has helped to bring people together and now we see much more buy-in.” This innovation partnership is building key functional capacities amongst producer associations, and now, bringing other stakeholders onboard to help improve nutritional security through innovative approaches in promoting a new bean variety with increased production potential and nutritional content.
From the Maya to modern times, beekeeping has been a much respected rural activity in Guatemala. Then in recent years, production increased and a national association was formed. But internal disagreements soon saw a fall in production and sales. Then thanks to CDAIS, producers across the country asked for and were given, a new space to gather. And there they rediscovered their common interests and goals, and have re-established their original organization, to excellent effect.
The ‘dry corridor’ is a region of guatemala that covers part of the departments of Baja Verapaz, Zacapa, El Progreso, Jalapa, Chiquimula, Jutiapa and Santa Rosa. It is vulnerable to drought and, in some parts, communities lack food security, with a high level of extreme poverty. Malnutrition is a significant problem, especially among young children and their mothers.
On 5 May 2018, the Association for Integrated Development of the Altiplano became formally established, and avocado farmers celebrated. “Today, we are so happy to have consolidated our consortium of eight producer associations from different municipalities in Sololá” explains Don Andrés, community leader and lifelong farmer. “Farmers from San Andrés Semetabaj and other communities around Lake Atitlán began to talk about growing a new variety of avocado some time ago. But since the CDAIS project came, so many things have changed.
Local stakeholders and agricultural producers in Latin America have limited access to agroclimatic information and, when they do gain access to it, they have difficulty translating it into understandable and actionable knowledge. While climate services are recognized as contributing to bridging the gap between the generation of climate information and its use by stakeholders, their provision and use in Latin America still represents critical challenge.
Este documento consta de una introducción y dos capítulos más: en el primero se exponen los hallazgos de la investigación en la cadena de valor del maíz blanco (El Salvador y Honduras). En el segundo se presentan los resultados de la cadena del frijol negro (Costa Rica y Guatemala) y frijol rojo (Nicaragua).